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7 de marzo de 2026
Hay campañas que nacen de una planificación estratégica. Y hay otras que comienzan con una frase sencilla que, sin saberlo, abre un viaje completo de descubrimiento. El proceso cotidiano en un espacio de Comunicación Corporativa, se trandformó en algo mucho más que una campaña de comunicación interna.
Fue una oportunidad para mirarnos.
El primer paso: escuchar la tendencia, pero también la emoción
Diseñar una campaña corporativa hoy implica entender el contexto. Las organizaciones ya no comunican solo para informar; comunican para conectar.
Las tendencias en comunicación interna hablan de historias auténticas, formatos cercanos, narrativas humanas. Las campañas que mejor funcionan son aquellas que hacen que las personas se reconozcan en ellas.
Así comenzó el proceso. Recibimos la idea de quien está mas documentada en el equipo, Revisamos tendencias. Observamos formatos que estaban generando conversación. Pensamos en piezas visuales que no solo transmitieran un mensaje institucional, sino que hicieran sentir a cada mujer vista.
Pero había algo que queríamos cuidar especialmente: que la campaña no hablara de “las mujeres” como una categoría abstracta, sino de las mujeres reales que forman parte del holding internacional del que hago parte..
Las que vemos todos los días en los pasillos, en reuniones, en decisiones importantes.
El segundo paso: volver a la niña que fuimos
En algún momento del proceso creativo surgió una pregunta sencilla que cambió todo:
¿Qué soñaba ser esta mujer cuando era niña?
Y entonces el ejercicio dejó de ser técnico para convertirse en un viaje inesperado.
Porque detrás de cada gerente, analista, directora o coordinadora hay una historia mucho más antigua. Una niña que quería ser médica. Otra que soñaba con ser artista. Una que imaginaba cambiar el mundo desde la justicia. Otra que solo sabía que quería hacer algo grande, aunque aún no supiera qué.
Descubrir eso fue como abrir una ventana. Porque, en el fondo, muchas de esas niñas siguen viviendo dentro de las mujeres que hoy lideran, crean, resuelven y construyen dentro de nuestras organizaciones.
El tercer paso: mirar a cada mujer como alguien único
En las campañas corporativas hay un riesgo frecuente: hablar en generalidades.
Nosotros queríamos lo contrario.
Así que el proceso incluyó algo tan sencillo como poderoso: preguntar. Para generar un relato amoroso que nos recuerde nuestra maravilla.
Consultar a colegas cercanos. Preguntar cómo describirían a cada mujer. Qué palabras la definen. Qué rasgo la hace única.
Fue uno de los momentos más hermosos del proceso.
Porque las respuestas no hablaban solo de competencias profesionales. Hablaban de carácter. De sensibilidad. De liderazgo. De determinación.
Y poco a poco la campaña comenzó a tomar forma.
El cuarto paso: la mesa de diseño
Toda campaña necesita un momento en el que las ideas se convierten en forma.
Ese momento llegó en la mesa de diseño.
Con todo el material reunido —historias, palabras, fotografías, recuerdos de infancia— comenzó el trabajo de transformar lo que sentíamos en una narrativa visual coherente y estética.
El diseño no era solo un ejercicio gráfico. Era una forma de traducir identidad.
Cada pieza debía lograr algo difícil pero hermoso: hacer que cada mujer se reconociera y se sintiera especial al verse reflejada.
Porque cuando la comunicación interna se hace bien, deja de ser un mensaje corporativo y se convierte en una experiencia.
Cuando una campaña cumple su verdadero propósito
Las organizaciones diseñan campañas para informar, reconocer o celebrar. Pero cuando una campaña logra algo más —cuando logra emocionar— ocurre algo distinto.
Las personas se detienen. Sonríen. Comparten. Se reconocen unas a otras.
Y entonces la comunicación deja de ser un mensaje y se convierte en cultura.
Este año la celebración del Día Internacional de la Mujer en nuestro holding será diferente porque no se trató solo de reconocer logros profesionales.
Se trató de recordar que cada mujer que hoy lidera, decide, crea y construye caminos dentro de nuestras organizaciones también fue una niña que soñaba con su lugar en el mundo.
Y que, de alguna forma, ese sueño sigue guiando lo que somos y encontramos lugar en nuestros roles para cumplir lo que soñamos.
Abrir caminos con ternura
Ser mujer líder tiene algo profundamente hermoso. No siempre es un camino fácil, pero es un camino que muchas recorremos con una mezcla de determinación y ternura.
Ternura para reconocer a otras. Ternura para abrir espacios. Ternura para recordar que el liderazgo debe ser humano, cercano y generoso.
Si algo nos dejará esta campaña es la certeza de que las historias siguen siendo el lenguaje más poderoso para conectar a las personas dentro de una organización.
Y que, cuando las contamos bien, no solo celebramos a quienes somos hoy.
También honramos a la niña que alguna vez soñó con llegar hasta aquí.
María Elena Chacón Rosas, Narradora de marcas corporativas








